Mesa de Quesos Rte. La Tabla 2

Para mí, siempre es un placer volver a Restaurante La Tabla (Gijón) a trabajar. Sin duda, es un sitio acogedor, el trato que siempre recibo por parte de todo el equipo es maravilloso, y esta última temporada he tenido el placer de hacer varias bodas allí.

Comenzaré por enseñaros la que he realizado hace un par de sábados bajo el sello Coalla Gourmet  Fue una celebración íntima, con un ambiente flamenco, y al igual que la anterior boda que realicé allí, tuvo lugar por la tarde con lo cual la mesa de quesos fue la antesala a la cena y a modo aperitivo.

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Conseguí hacer un juego de volúmenes y alturas con cajas de madera de diferentes tamaños, un báscula antigua y pizarra de diferentes tipos, que junto a los colores de las frutas de temporada logró ser todo un acierto que consiguió hacer disfrutar a todos los invitados al convite.

 

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Le di gran peso a cinco quesazos que forman la parte central de la mesa:

  • La Cabezuela, un queso semicurado de leche de cabra cruda de la raza autóctonas y protegida de la sierra de Guadarrama (Madrid). Estas cabras suelen pesar entre 60 y 70 kilogramos, y dan muy poca leche, pero de una calidad excepcional y que además no se mezcla con ninguna otra, lo que hacen de la cabezuela una exquisitez gastronómica de nuestro país. De corteza natural, comestible en su totalidad, sin conservantes ni colorantes y de aspecto blanco enmohecido. Con aromas lácteos y sabor suave elaborado artesanalmente.

  • Geo de Lazana (Las Regueras, Asturias) No me voy a extender mucho porque en todas mis mesas está presente, considero que es un queso para repetir una y otra vez, una de esas joyas gastronómicas que poseemos en la tierrina y que es un placer dar a conocer, que cada día tiene más adeptos y una delicia para el paladar.

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  • Varé de Vaca, una maravilla de queso de gran calidad de pasta prensada que se elabora en la quesería de Varé (Siero) con leche de vaca cruda. Es uno de los primeros quesos ecológicos elaborados en Asturias. Con una maduración de 60 días. Al corte presenta color amarillo y pequeños ojos.

  • Shropshire Blue, nunca puede faltar, el favorito del equipo de la Tabla, siempre triunfa.

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  • Pecorino Toscano, elaborado con leche cruda de Oveja, que sorprendió gratamente a los más queseros, curado y de sabor intenso y toque picante. Se trata de un queso artesano creado por los agricultores situados en la Toscana y distritos cercanos de Umbria y Lazio que cuenta con denominación de origen protegida europea D.O.P.

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♦  En el lateral derecho coloqué el “camembert” asturiano, el queso Cueva de Llonín, elaborado en Alles por la Cooperativa quesera de Peñamellera Alta. Es de leche de vaca, de textura cremosa, suave en boca, y de tacto fino. Posee un aroma puro y un suave toque a setas, cremoso y complejo, con notas a hierba fresca. Se trata de un queso de reciente creación y personalidad propia, que recibe su nombre de un importante yacimiento prehistórico que servía como cavidad para la maduración del propio queso.

♦  A su lado los dos tipos del Rey Silo, el blanco y el roxu (con pimentón) procedentes de la quesería artesanal de Pravia (Asturias). Otro de los quesos que tampoco puede fallar en la selección, un queso indispensable que siempre trae recuerdos y da lugar a que los invitados de mayor edad cuenten anécdotas y viajen a su infancia, ya que es no de los quesos más antiguos y tradicionales de nuestra cultura, siempre recuerdan con cariño como se elaboraban en muchas casas asturianas este tipo de quesos y tengo que reconocer, que a mi me encanta escuchar estas historias que evocan los quesos y nos hacen a todos partícipes.  + INFO

 

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♦ En la parte superior de la caja de madera pequeña estaba la bandeja rectangular de pizarra con el queso curado francés Comté, vaca de leche cruda, muy aromático.

♦  En el lateral izquierdo, el Mahón Son Merce de Baix un queso artesano elaborado por la familia Mascaró en Menorca, con leche de vaca cruda, de pasta prensada, curado, con notas de mantequilla y un regusto que recuerda a frutos secos, y a su lado uno de mis favoritos, Morbier, cremoso, elaborado con leche cruda de vaca, inconfundible por su fino hilo de tono grisáceo que atraviesa el queso,  en recuerdo a como se elaboraba antiguamente con ceniza vegetal o carbón, de sabor intenso.

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Todos los quesos estaban acompañados de pan de pasas, pan de arándanos, cañas de pan feo artesanas, hechas a mano pieza a pieza, Crackers de The Fines Cheese Co especiales para quesos, gelatinas de vino Tinto y de vino Blanco de Monasterio de Corias, elaboradas artesanalmente a partir de Vino de Cangas, gelatina de sidra de Jose Cimavilla (Coalla) y Arbequina & Co de Castillo de Canena, unos aceites de oliva extra vírgenes arbequino fusionados con aceites esenciales de frutas, plantas y flores, que os hablé de ellos detenidamente en el anterior post.

 

Si tenéis la oportunidad de pasar por el Restaurante La Tabla y disfrutar de su comida, dejar sitio para el postre y no dudéis en probar esta deliciosa tarta de tres chocolates, de la que estoy enamorada. Felicidad suprema después de un día de trabajo intenso. Mmmm…

 

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“La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.”

Proverbio suizo

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